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Familia Primavera

Todos los días poco antes de que salga el sol, Juan Carlos se levanta, da de comer a las gallinas, prende el fogón de leña y prepara aguadepanela, para preparar su primer café de la mañana. Se alista para iniciar su larga jornada, es quien lidera todas las labores caficultoras en la finca La Primavera. Ubicada en el municipio de Circasia, Quindío.

En esta temporada de cosecha, pueden llegar a estar bajo su mando, más de cincuenta recolectores, quienes temprano en la mañana van llegando con sus instrumentos de trabajo, para irse incorporando a las labores. Algunos recogen los granos maduros, que luego serán seleccionados por otros con sumo cuidado, porque una de las primeras cosas que les dice Juan Carlos cuando llegan a La Primavera, es que el café que allí se produce siempre debe ser de calidad.


Por otro lado, mientras todo esto transcurre en la finca, su esposa Patricia, junto a sus hijos, Laura Valentina y Edwin Andrés, hacen malabares en la cocina para preparar los alimentos, y atender las otras labores del hogar. Los tres se levantan todos los días a las seis de la mañana, preparan el desayuno, lo sirven a los jornaleros, y continúan con el almuerzo. Juntos, han llegado a atender a más de treinta personas, pero cuando las manos no les alcanzan, suelen pedir el apoyo de alguna amiga o familiar, para que se sume a esta gran tarea.


Pero su vida no solo transcurre en la cocina o en la coordinación de las labores del cultivo del café, también cultivan una huerta en familia. Juan Carlos suele encargarse de abonarla, y Patricia junto a sus hijos, siembran y recogen los alimentos producidos. Suelen cultivar frijol, cebolla, cilantro, y yuca. Además del plátano, otro de los cultivos que también se producen en la finca La Primavera para la venta y autoconsumo.


También tienen gallinas, patos y cerdos, que suelen engordar para el consumo de la familia, y son engordados con el alimento que sobra en la cocina, o las cascaras de frutas y verduras que se obtienen de la preparación de los alimentos. Pocas veces entonces deben de comprar huevos, porque sus patos y gallinas son excelentes ponedoras.


Cuenta Patricia, que poco antes de llegar a La Primavera, ya habían vivido en otras fincas cafeteras, por eso ha sido bastante sencilla la tarea en la finca, porque ya conocían de cerca el proceso y cultivo del café, además del plátano, que es otro de los productos que se cultivan allí. También dice, que llevan un poco más de un año aquí, y ha sido una experiencia maravillosa, vive muy tranquila junto a su esposo e hijos, y el crecimiento económico de su familia se lo debe al café.


Sus hijos están a poco de terminar sus estudios escolares, y saben que el café será ese aliado que les permitirá continuar acrecentando su conocimiento, y que es él quien les ha brindado el sustento diario, y les ha regalado una de las cosas por las que deberían siempre estar orgullosos: sus raíces.



 

Primavera family

Every day, before the sun rises, Juan Carlos gets up, feeds the chickens, lights the wood stove, and prepares agua de panela, to prepare his first coffee in the morning. He is getting ready to start his long day, he is the one who leads all the coffee-growing activities on the La Primavera farm. Located in the municipality of Circassia, Quindío.

In this harvest season, more than fifty collectors may come under his leadership. They arrive early in the morning with their work tools to go back to work. Some collect the ripe beans, which will then be selected by others with great care. That is because one of the first things Juan Carlos tells them when they arrive at La Primavera is that the coffee produced there must always be of high quality.


On the other hand, while all this is taking place on the farm, his wife Patricia along with their children, Laura Valentina and Edwin Andrés, juggle in the kitchen to prepare food and take care of other household chores. The three of them get up every day at six in the morning. They prepare breakfast and give it to the laborers; later they continue with lunch. Together, they have come to serve more than thirty people, but when their hands are not enough, they usually ask for the support of a friend or family member, to join in this great task.


But their life is not only about being in the kitchen or coordinating the work of growing coffee, they also cultivate a garden as a family. Juan Carlos is usually in charge of fertilizing it, and Patricia, together with her children, sows and collects the food produced. They usually grow beans, onion, coriander, and yucca. In addition to bananas, another crop that is also produced on the La Primavera farm for sale and self-consumption.


They also have chickens, ducks, and pigs, which tend to get fat for the family's consumption, and are fattened with food leftover from the kitchen, or the skins of fruits and vegetables that are obtained from the preparation of food. They should seldom buy eggs then because their ducks and chickens are excellent layers.


Patricia says that before they arrived at La Primavera, they had already lived in other coffee farms. So the task on the farm has been quite simple, because they already knew the process and cultivation of coffee. In addition to the banana, which is another of the products that are grown there. She also says that they have been here for over a year, and it has been a wonderful experience. She lives very calmly with her husband and children, and the economic growth of her family is due to coffee.


Their children are about to finish their school studies.They know that coffee could be an ally that allows them to continue increasing their knowledge, and it has provided them their daily sustenance. Also, coffee has given them one of the things that make them proud: their roots.


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